Orgullo y pertenencia

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Sus ojos hablaban alto y claro, estaba emocionada contando el nuevo proyecto.

Las palabras se arrebataban en su boca, sus ideas iban más rápido que su verbo y casi podías verlas dentro de su cabeza luchando por salir. ¡Cómo era esa situación ¡, ¡Qué maravilla ver la #PASIÓN en estado puro! ¡Qué envidia! Es algo contagioso, emocionante. Últimamente no se ve ni se escucha a tanta gente realmente emocionada, apasionada con lo que hace, cuenta o propone, por eso el impacto era aún mayor. No sólo es que la propuesta fuera novedosa, ingeniosa o interesante, lo que más me impactó era el orgullo con el que hablaba, no ya del proyecto sino de la empresa. Trasladaba un sentimiento de pertenencia que denotaba que realmente su vida estaba ahí, 100% comprometida, 100% convencida de que era su sitio, su momento, su propósito y, probablemente, sería también su legado.

Esa situación es diferenciadora, es lo que definitivamente marca la línea entre unas personas u otras, entre unas organizaciones y otras, entre unos equipos y otros.  Y ¿cuál es la clave, cuál la palanca mágica que convierte a un empleado en un fan, a uno normal en uno #extraordinario? Ay! Si tuviéramos la fórmula del éxito, sería como la de la Coca-Cola pero en vez de patentarla y esconderla, habría que publicarla por los 7 mares, para que fuera como un gran virus que infectase a cada organización, a cada persona… así el día a día en el trabajo sería mucho más interesante, productivo, divertido, eficiente y creativo.

Las teorías de #motivación nos lo plasman desde muchos aspectos, tanto intrínsecos como extrínsecos, y hemos llegado hasta a hacer “memes” con la pirámide de Maslow y sus niveles, donde la wifi y la batería del móvil han derrotado a la autorrealización (esto da que pensar en qué mundo vivimos…).

El caso es que el #compromiso es uno de los objetivos que los gestores de personas deberían tener como prioritario. Hay grandes autores que lo explican muy bien, y me gustaría trasladaros algunas pinceladas que nos lleven a una pequeña reflexión. Compromiso se compone de implicación (esfuerzo, energía sostenida en el tiempo) y entusiasmo (dada de forma voluntaria, con alegría), en “Román paladino”: estoy y quiero seguir, o, puedes contar conmigo.

¿Estamos generando los entornos adecuados para que ese compromiso pueda darse? ¿Permitimos a las personas que apliquen todo su conocimiento, les dejamos el espacio para que lo demuestren, les acompañamos cuando no saben hacerlo desde el respeto, les reconocemos cuando lo consiguen?

escucha al mensajero

Mientras se define la ecuación del éxito, ¿qué tal si, al menos, no “matamos al mensajero”, no hundimos al “motivao” ni le destrozamos la idea según la propone? ¿Qué tal si, por una vez, de verdad estamos dispuestos a escuchar, con mente de principiante, con apertura a la experiencia y sin juzgar? ¿Qué tal si lo probamos y le damos una oportunidad a la iniciativa, a la ilusión y a la pasión?

Hemos escuchado muchas veces que tenemos dos orejas y una boca por algo, porque es más necesario escuchar que hablar.  Por tanto, hoy os animo a escucharles. Estaría muy bien dejarnos contagiar por su espíritu positivo y eso siempre SUMA.

Recuerda que los hay de muchos tipos y adquieren diferentes formas: los hay más “motivaos/intensos”, que les ves con el “ideón” del día a la hora del café porque en el atasco se le ha ocurrido la solución para el trimestre, los hay más “calladitos”, que el día que proponen algo “sube el pan”, y los hay #millenialconcanas y con ganas, ¿de cuál eres tu?

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