ESCUCHAR para RESPONDER o ESCUCHAR para APRENDER

 

piernas

Leyendo sobre temas de #feedback (siempre aprendiendo, hay tanto interesante!!) y #resiliencia, me he topado con una reflexión que os comparto.

Literalmente el texto (Harvard Review Press; Emotional Intelligence: RESILIENCE) dice: “Es el receptor el que controla si incorpora el #feedback o no, quien da el sentido a lo que está escuchando y quien decide si cambia o no…”

Efectivamente así es, asumiendo que el #feedback esté bien estructurado, argumentado (hechos objetivos, no personalizando, etc.) el impacto va a depender en la mayoría de los casos de la apertura a la escucha del receptor, de la madurez para recibir ciertos comentarios, de la humildad para identificar/escuchar las áreas de mejora o ciegas.

Hagamos, querid@ lector, un ejercicio de madurez y honestidad juntos: ¿Estamos preparados para recibir lo que nuestros colaboradores, colegas o superiores nos tienen que decir? ¿Estamos abiertos a que nos contrasten desde el #respeto y la objetividad sobre conductas o hábitos que tenemos que eliminar o incorporar? ¿Tenemos entrenada la escucha abierta a lo que pueda llegar sin revolvernos enseguida, sin argumentar con excusas que nos salen casi de forma automática?

Me ha gustado mucho cómo los autores relacionan la escucha profunda con la #resiliencia, porque la entendemos como la capacidad de aprender de situaciones que nos han afectado profundamente; y muchas veces un #feedback de mejora te coloca en una posición de “zasca laboral” que puede que te desajuste o te desequilibre un poco.

Y no olvidemos que está en nuestras manos la decisión de tomar esa información y valorar qué hacer con ella: si replantear mi visión, creencias o pensamientos hasta entonces, o si no aprovechar esa oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Me ha gustado porque muchas veces asumimos que #resiliencia es solo para temas más graves como enfermedades o episodios vitales mientras que esta reflexión nos recuerda que en nuestro día a día nos enfrentamos a muchas situaciones donde se pone en juego nuestra capacidad resiliente. Por supuesto no voy a negar que en los “grandes momentos” es fundamental, pero esta lectura me hace cuestionar si no es tan importante o más que la entrenemos para esas “8 horas” que estamos trabajando en un entorno exigente, muy demandante y cada día más complejo tanto en temas como en personas.

Be resilient my friend, sé un #millenialconcanas y también con ganas

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